El segundo paso.
como suponía, aquel chiquillo idiota había olvidado totalmente de la carta, aquel papel en realidad no había sido escrito ni para el ni iba dirigido a el de ninguna manera, era una simple nota que el había escrito años atrás, ya no recordaba para quien o porque, no era importante, una magia especial, que el seguía teniendo a pesar de estar en el insignificante cuerpo de la polilla de nieve, le había permitido, mediante la tinta con la cual había estado en contacto su anterior cuerpo, había podido dejar algo de su energía en el cuarto del muchacho, así creaba un vinculo que lo alimentaria y lo protegería, mediante el la energía del niño, esto no duraría para siempre, hasta que el encontrara un cuerpo mas poderoso, o hasta que el chico muriera, lo cual pasaría eventualmente, estando allí podría llevar acabo la segunda parte del plan, continuar un juego que había sido pospuesto por mas de medio milenio, con la esperanza de que no se reanudara, pero su misión era hacer que continuara, y que acabara en un explosión de magia tal, que el pudiera absorber y así recuperar su cuerpo y su poder. la blanca mariposa, casi invisible entre esa poco usual nevada primaveral, de haberla visto, nadie hubiera podido sospechar que dentro de el pequeño y delicado cuerpo de aquel insecto, viviera un peligro tan grande, una sombra atroz que pronto llevaría el terror al mundo, el insignificante bicho volaba por los corredores, buscando un rastro de magia lo suficientemente poderos para que el lugar fuera apto para iniciar el juego….estaba sintiendo ese rastro, si venia de abajo, tenia que encontrarlo bajo volando las escaleras, lo mas rápido que le permitía su diminuta anatomía….paso cerca de la entrada a la sala común de Slytherin, rozando la cara del rubio príncipe de la casa, que talvez por un presentimiento del terror que se avecinaba, sintió un escalofrío, la polilla se alejo, el olor de repente parecía ya no estar allí, lo siguió, era un rastro caprichoso, subía, bajaba, daba vueltas, hacia zigzag, finalmente entendió que provenía de las tuberías, así que lo siguió hasta un baño de niñas, clausurado, aunque no le fue difícil pasar por entre las tablas…el rastro se hacia mas fuerte al llegar a un grifo, se fijo bien, el grifo tenia tallada una serpiente… ¿seria aquella acaso, la celebre cámara de los secretos de Salazar Slytherin? ¿en un baño de niñas? que pésimo, pensó la criatura con severidad, para el, el buen gusto era tan importante como la practicidad, eran cosas que diferenciaban a un ser superior de un patán…. pasando a otro asunto ¿ como se abriría la cámara?, en el hipotético caso de que se encontrara allí, empezaba el problema aunque para el no era un problema, se recordó, si bien el cuerpo del insecto tenia infinitas desventajas, era tan pequeño que podía pasar por el mas mínimo agujero, busco uno, en efecto, había una pequeña ruptura en la porcelana, por la que fácilmente pudo pasar volando….¿seria ese el lugar para que el juego se reiniciara?
Un peligro oculto
Aterrador. Una amenaza terrible, una expresión de maldad tan poderosa, que viene presentada de una forma tan inocente y poco sospechosa que pasó desapercibida. Luna todavía no estaba totalmente repuesta de la desilusión que le causaba su encuentro con Draco Malfoy, salio a caminar un rato, pero, por una vez en su vida no pudo distraerse, no podía olvidar los momentos que habían pasado juntos, las cartas que el le escribía, y sobre todo, lo cruel que había sido con ella aquella tarde… no pudo seguir recordando mas, por suerte, la interrumpió la voz de Rolf Scamander. -Hola Luna ¿estas ocupada?- dijo Rolf, era poco usual que el empezara la conversación. Luna se sonrojo un poco – pues, no… ¿Como estas?- le pregunto. Rolf no sabia como abordar el tema sin que pareciera una tontería, intento lo mejor que pudo; -pues, no se como decirlo, me han enviado una nota extraña hoy-, a lo que luna contesto: – si, bueno, ¿y que decía? - Rolf pensó que se vería un poco ridículo repitiendo “tienes mas personalidades de las que crees”, así que evadió esa pregunta, – tendrías que verlo tu misma, le dijo- Luna necesitaba otra cosa en que pensar, además, le daba mucha curiosidad el que Rolf estuviera tan hablador ese día, – esta bien, vamos entonces- nevaba un poco , algo poco usual para el mes de abril, en el castillo ya se había activado el hechizo de calefacción, así que se estaba calentito allí adentro. Subieron a la torre de Ravenclaw, la segunda más alta, estaba prácticamente congelada. Entraron, no había nadie, Luna sentía que algo iba mal, normalmente el hechizo de calefacción se activaba también allí pero era diferente ese día, hacia mas frío que afuera, el suelo y los sillones estaban cubiertos con un fino polvo de hielo y la estatua de Rowena Ravenclaw estaba cubierta por una capa de hielo mediana pero alarmante. Rolf sintió el mismo mal presentimiento que Luna, se volteo a verla, sus ojos claros denotaban una preocupación ligera, en segundo plano, mientras fijaba su atención en el espectáculo de los copos de nieve cayendo, como polvo de cristal, sobre la bella cara de piedra de Rowena Ravenclaw… muy propio de ella, pensó Rolf, para sacarla del trance le dijo con una voz algo mas fuerte de lo habitual, pero no ruda - Talvez sea un simple error, ya vendrá alguien a arreglarlo-. Luna se quedo mirándolo con los ojos fijos (hermosos pero algo aterradores cuando miraba de esa manera, pensó Rolf) y le dijo sin inmutarse: – algo horrible ha pasado aquí- y continúo mirando la nieve, que cada vez era más, ya que las ventanas estaban abiertas. En la sala común comenzaba a pasar algo, ellos no estaban conscientes de ello, pero les provoco escalofríos. – subamos- le dijo Rolf a Luna, el subió dando pasos ruidosos, estaba muy nervioso, ella subió lentamente, volteando a mirar a los lugares mas extraños. Entraron en el cuarto que Rolf compartía con Michael Corner, Aristóteles Clearwater y Tonny Davies. Allí también nevaba y no había rastro de ninguno de los otros chicos… ¿o talvez si lo había? conforme la nieve iba cayendo se formaban contornos en las camas y en el piso, al principio pensaron que era solamente nieve amontonada, pero conforme la nieve caía, se veía todo mas claro, parecía que estaba cayendo sobre dos personas… aquello no estaba bien, Rolf volteo hacia las escaleras, la puerta seguía abierta, desde allí podía ver que en la sala común también comenzaban a formarse figuras mientras la nieve caía, poco a poco comenzó a reconocer la cara de Cho Chang, tirada en el piso con una escoba, y los cuerpos de algunos niños de primer año o segundo, no sabia concretamente de quienes, en su cuarto, comenzaba a reconocer a Aristóteles, recostado en la cama con un libro en la mano, y a Tonny, tumbado en el suelo, por un momento, no se movió, preguntándole qué pasaba allí, si sus compañeros estarían muertos o de alguna manera, solo dormidos, rápidamente volteo a ver a luna, ella tenia una expresión mas asombrada de lo normal, nada comparada con las expresiones de horror que cada vez veía mas claramente en los rostros de los otros chicos, pero ella tampoco se movía y se veía cada vez mas pálida…no, pensó Rolf, no puede ser… – ¡Luna!-, le dijo en voz baja pero ella no contesto… -¡¡LUNA!!- gritó, pero ella no hacia caso, le toco la muñeca. Estaba helada. Tenia que pedir ayuda, pensó, pero no quería dejarla sola, pero se dijo a si mismo, si no me muevo rápido, terminare como ellos, no había tiempo que perder, bajó la escalera como un bólido, abrio la puerta con violencia y bajo la torre en un tiempo record, tenia que encontrar a alguien, quien fuera, y esa persona fue Minerva McGonagall - ¡HEY! ¡Profesora, necesito ayuda! ¡Algo raro paso en la torre de Ravenclaw! Todos estén…congelados…y Luna esta…- ya no continuo por que se daba cuenta de que estaba siendo poco coherente, la profesora McGonagall tenia una expresión de terror en su cara que también contribuyó a que se callara.
Continuará.
8 de abril de 1996
Un Día lo Entenderás II
Desde el primer día en que nos vimos hasta el día en que ella entro a Hogwarts le escribí a Luna Lovegood a diario, así que los dos nos llegamos a enterar bastante acerca de la vida del otro, durante cuatro años fue como llevar un diario, un diario, que aparte de guardar mis secretos me contestaba y me contaba los suyos, y era algo…no se muy bien como describirlo… adictivo, años después, cuando Ginny Weasley ( en ese momento ya era Ginny Potter) me contó lo que había sentido en su primer año, cuando escribía en el diario de Tom Ridley, de inmediato reconocí lo que ella me dijo de ese afán frenético por escribir y leer respuestas, por sentirse comprendido, por tener un amigo incondicional, de inmediato yo lo identifique con la correspondencia que manteníamos yo y luna. Igual en lo que significaba para nosotros, aunque obviamente menos peligrosa. ella me contó muchas cosas, desde los acercamientos con los Snorcacks de cuernos arrugados, de lo peligrosos que podían llegar a ser los Nargles, de la belleza de un Blibber maravilloso… y yo le contaba de lo amargado que se volvía mi padre, de lo distante que estaba mi madre, del miedo que me daba la mansión Malfoy, de los extraños visitantes que iban y venían todos los días, era mi única verdadera amiga, a pesar de que solo la había visto en persona una vez , mas, obviamente que aquellos dos gorilas que eran Crabbe y Goyle, mas que la odiosa Pansy Parkinson, mas que aquel chico escalofriante Blaise Zabbini, ella me comprendía, ella era…sorprendente. Lo que siempre me pregunte es por que no me contó de la muerte de su madre, aquel día leí la noticia en el profeta, me quede consternado, luna debía estar destrozada… y sin duda lo estaba. Pero no me contó, en su carta no mencionaba nada, talvez porque no sabia como hacerlo. Nunca le pregunte. Cuando Luna entro a Hogwarts el colegio comenzó a parecerme mas agradable, talvez porque ahora si tenia un amigo verdadero allí. La ceremonia de selección de 1992 fue la única en la que preste verdadera atención, aparte de la mía, claro. Nunca olvidare su mirada cuando le pusieron el sombrero, estaba… ¿nerviosa?, no…. ¿asustada?, no… ¡¿distraída?! , si señor, parecía que la ceremonia era algo trivial t aburrido, sus ojos estaban perdidos, ¿buscando Nargles, talvez? El sombrero no dudo ni un minuto, cinco segundos después de estar sobre su cabeza gritó: ¡RAVENCLAW! Luna miro hacia mi antes de sentarse en la mesa de Ravenclaw, yo le dirigí la sonrisa mas autentica que tenia desde hacia meses. Continuará Draco Malfoy
20 de Noviembre de 1995
hay alguien alli?
Hola…pues….he dejado de publcar un rato, por que por mas publi que he hecho nadie ha comentado y bueno….pues….creo que no voy a actualizar en un rato, uno se deprime, pero cuando UN solo comentario me llegue, volvere a escribir….haswta pronte….espero.
Vidas paralelas
Rolf Scamander era un niño distinto, no hablaba mucho, y la verdad nadie sabia mucho de el, solo algunos datos básicos: era un Ravenclaw, era nieto del famoso naturalista mágico Newt Scamander, y como era predecible, era bueno en la clase de cuidado de criaturas mágicas, pero, aparte de eso nadie sabia mucho sobre Rolf, ese chico de ondulado cabello cenizo y semi-escalofriantes ojos violeta era casi un desconocido en su escuela, no tenia amigos a saber, aunque tampoco enemigos. No la pasaba tan mal como otros raros, como Luna Lovegood ó solitarios, como Draco Malfoy (aunque a el esa comparación no se le hubiera ocurrido, ya que para el Luna era encantadora y Draco tenia muchos amigos) pero su vida era un tanto gris, algo vacía, en verdad, al menos en Hogwarts.
Pero en verano las cosas cambiaban, el pasaba todos los veranos en el mismo lugar , La granja que tenían sus abuelos en Devonshire, en ese lugar se convertía en el verdadero Rolf, se transformaba en un niño alegre, divertido, activo, mas feliz en todos los sentidos, en esos días, su abuelo los llevaba a el y a su hermana, Irina a ver a los animales mágicos de la región, en ese ambiente de calidez y diversión era El mismo, se divertía y dormía hasta medio día, comía hasta que sentía que iba a explotarle el estomago, perseguía a su hermana por el bosque que había cerca de allí, iba por las noches al mismo bosque a oír las historias de horror que le contaban sus primos, y muy de vez en cuando, sus padres y tíos. En ese lugar era feliz. Pero la escuela era distinta. Le gustaba Hogwarts, de eso no había duda, pero se sentía raro allí. En compañía era arisco y callado, pero cuando estaba solo o con su familia. En un ambiente que conocía bien y le era familiar, se sentía seguro, en hogwarts no se sentía precisamente indefenso, pero era algo tímido allí, lo mas parecido a un amigo que tenia era Luna Lovegood, que podía pasarse horas hablando con el y eso le agradaba, y además la escuchaba, aunque no contestara muy seguido, ese era su único contacto social y no necesitaba mas. Rolf pensaba que era un poco extraño que dentro de el vivieran dos personas tan distintas, el Rolf de la escuela y el Rolf del verano, les decía para si mismo. Dejando de lado esas facetas en conflicto el era un niño bastante normal, le gustaba salir, amaba el quiditch, se dormía en clase de historia de la magia, ahorraba para una mejor escoba y detestaba al profesor Snape, de pociones, le había comprado un muñeco con su forma a los gemelos Weasley para clavarle un alfiler especial, también de sortilegios Weasley. Un día de abril, cuando el cursaba el quinto grado……su lechuza le llevó una carta poco esperada, sin remitente, solo con una oración: tienes más personalidades de las que crees.
Vaya, creo que les han dado recreo a los locos hoy, pensó el, no le do demasiada importancia, aunque el que supiera de el asunto “los dos Rolfs” lo inquietaba un poco, al fin y al cabo, la cosa no era tan grave, aunque le importaba demasiado que alguien supiera sobre sus vidas paralelas. El asunto lo dejaba inquieto…necesitaba hablar con alguien, y la única persona con la que tenia tal grado de confianza era Luna Lovegood.
Continuará
8 de abril de 1996
Revoloteo de alas
A la par que estas cosas sucedían hogwarts, mientras el-que-no-debe-ser-nombrado recuperaba sus fuerzas y su ejército, muchas cosas estaban pasando en el Monte McKinley, Alaska. Un ser, que durante años había vivido encerrado en el hielo, durmiendo en una inconciencia sin sueños, estaba despertando. Y aquello no parecía nada bueno. Y no lo era. Poco a poco, en un proceso que tomó meses, el ser fue recuperando la conciencia, primero como un simple sueño, después de décadas de color negro, y luego como algo mas fuerte, como una voluntad, un deseo de volver a la vida, luego como la búsqueda en su mente recién despierta, la manera de salir, y luego, como la sangre que volvía a fluir por cada una de sus venas, estaba entrando en calor. Luego, pasadas algunas semanas, comenzó a sentir el hielo, que se derretía lentamente, conforme su cuerpo se entibiaba. Y luego vino el frío. Comenzó de una manera atroz, cuando empezaba a sentir algo, casi nada, pero algo al fin, de agua a su alrededor, entonces el frío comenzó, lo sintió como una bofetada inesperada en la cara, luego como miles de agujas clavándose en su piel, le vino un dolor de cabeza terrible, insoportable, pero entre mas frío sentía, su cuerpo generaba mas calor, poco a poco, con el paso de las semanas, el hielo se derretía mas y mas, el comienzo del verano, Única estación con mas de 5 grados de expectativa máxima de temperatura, y el ser pensaba en su venganza, en como los castigaría a todos, en el precio que pagarían…en especial El, si, el seria el primero que mataría, el había causado eso y lo pagaría con su vida, de eso quería cerciorarse. Todo había sido su culpa, el se había echado para atrás, aunque también había sido culpa del ser, por no haber podido continuar sin el, había sido una grave equivocación depender tanto de Él, hubiera podido perfectamente continuar solo, pero había sido tan idiota… no debía haberse rendido, no debía haberse dado por vencido, aunque, para el estricto significado de la palabra, no lo había hecho. Nadie hubiera podido sospechar que todavía tenía cartas por jugar, había jugado algunas de las mejores, pero no todas, algunas bastante buenas seguían sin usar. Y en ellas confiaba. Aquello de la congelación fue la mejor idea que aquel idiota poseso, que, encima de todas sus manías, exigía que lo trataran como “El Furias”, pero había apoyado a este pedazo de carroña humana por que, en ocasiones, tenia buenas ideas, como aquello de congelación, o criogenización, como insistía en llamarle aquel enano. La lógica de esta operación, que le permitiría ganar un valioso tiempo extra, de años, décadas e incluso tal vez siglos, era tan simple que se sorprendió por no haberlo pensado antes, el megalómano de atar, el tal “furias”, lo había mencionado de pasada, señalando el hecho de que, si en el hielo la carne de los animales no se podría, e incluso algunos habían logrado vivir después de salir del hielo ¿por qué no las personas?, pero para el era un concepto aparte, no supo ver la utilidad de su idea por que estaba empeñado en eliminar a aquella gente y no le importaba nada mas. Pobre inepto. Pero el si había detectado la genialidad de aquel pensamiento, y lo volvió a recordar en el momento en el que se dejo vencer. Entonces se transformo a su forma animal y se congelo a si mismo en aquel inexplorado rincón del parque nacional de Denali… ¡CRAC! la criatura abrió los ojos y el hielos se quebró. Pero se sentía débil, muy débil, presentía la muerte de su cuerpo, y entonces, con la única energía que le quedaba, atrajo a una mariposa que volaba cerca, su cuerpo murió, pero su alma, antes de ascender o algo de eso, se metió al cuerpo de la mariposa. El tigre que estaba tendido en el suelo se volvería a congelar en menos de tres horas, pues el invierno estaba empezando, así que el comenzó a planear como se haría poseedor de un cuerpo mas fuerte, Grindelwald había regresado. Aunque no fuera casi nada, aunque solo tuviera como cuerpo el de una insignificante polilla de nieve, encontraría la forma de volver, y todos lo lamentarían. Pero por ahora, solo era un espectro de lo que en realidad era, una sombra de la calamidad que asechaba al mundo, un revoloteo de alas.
24 de marzo de 1996
Un día lo entenderás I
Eso me dijo mi padre a los siete años, cuando le pregunte por que no podía ser amigo de Luna Lovegood. Pero sigo sin entender. ¿Era tan malo acaso? todo comenzó un día de Abril de 1986, el día que fue a discutir sobre información con Xenophilius Lovegood. Aquel día me llevo por que simplemente no podía dejarme en casa. En el instante en que la vi pensé que era hermana mía, tenia el cabello rubio platino y los ojos azules de lo mayoría de los Malfoy, tampoco me esperaba su reacción al verme, por que no hubo casi ninguna, se limito a parar sus ojos azules sobre mi un momento y sonreír, luego siguió mirando alguna cosa en el aire, yo no veía nada, pero parecía que ella si y lo encontraba muy interesante, como parecía una cosa fascinante y yo quería verla le pregunte: – Que hay en el aire? - dije con voz tímida – helíopatas formándose- contesto ella distraída -¿y eso qué es? Volví a preguntar, algo mas interesado -son unos espíritus del fuego, son muy peligrosos una vez formados, aunque invisibles la mayor parte del tiempo. Papá dice que un ejercito de ellos seria muy útil y Mamá dice que lo útil seria que la ayudara con el encantamiento que esta desarrollando.- me contesto ella, aún mas distraída -vaya, ¿y como sabes que están allí?-, le pregunté fascinado -por qué yo quiero que estén allí- , me dijo ella menos distraída. Bien, eso puede sonar raro, pero me gustó, veía lo que quería ver y no se dejaba amilanar, así que yo también quise ver a los helíopatas y creo que lo logré. Luego de terminar de husmear a los helíopatas neonatos nos preguntamos un poco sobre nuestras respectivas vidas, ella me contó que su padre tenia una revista y que el era el jefe de editores, su madre trabajaba en magia experimental, el encantamiento tragababosas fue reinventado y perfeccionado por ella. Con unos padres así debía estar orgullosa. Y lo estaba. Le pregunté su nombre, -yo soy Luna Lovegood, se presentó, y yo hice lo mismo; Yo me llamo Draco Malfoy, le dije. -Cuéntame sobre tus padres, Draco- me ordenó, amistosamente, y yo le conté que sabía. Ó lo que creía saber: pues…no se muy bien, pero creo que trabajan en la limpieza de algo, siempre están trayendo cosas polvorientas y extrañas a mi cas y nunca dejan de hablar sobre la pureza y la suciedad de la sangre y bla bla bla, el se llama Lucius Malfoy y ella Narcissa Malfoy….no se mucho sobre ellos, en verdad. Y esa tarde jugamos y nos divertimos como los niños pequeños que éramos, y nos prometimos qué, cuando ella tuviera once y yo doce, es decir cuando los dos estudiáramos en Hogwarts, seriamos amigos, los mejores amigos, para siempre. Aunque a mi padre no le agrado tanto la idea. Me dijo que ni se me ocurriera, que un Malfoy no se mezcla con gente inferior, ¿por qué?, le pregunte yo – porque lo digo yo-, contestó el ¿y porqué?, pregunté de nuevo yo, a lo que el contestó: Un día lo entenderás. Sospecho que el mismo no lo entendía por completo. Estaba decidido a desobedecerle.
Draco Malfoy
18 de noviembre de 1995
Confía en mi
Ginny Weasley se levanto, como todos los días, se dio una ducha rápida, como todos los días, se vistió con su uniforme, como todos los días, salio hacia el gran comedor, como todos los días, desayunó tres salchichas y un vaso de jugo de naranja, como todos los días, se dirigió a su primera clase, como todos los días, y escuchó un llanto profundo y dolorido desde el armario de escobas, como no se escuchaba todos los días. Luna Lovegood estaba llorando desesperadamente en el armario de escobas. Ginny nunca había visto a Luna llorar, a pesar de las crueles burlas de sus compañeros, a pesar de que las bromas de estos cada vez iban mas lejos, luna nunca se había derrumbado, lo cual alertaba a Ginny de que aquello era serio, se metió también en el armario y entrecerró la puerta, para que nadie pudiera ver a Luna en ese estado, sabia que seria como dejar a un ciervo en la misma jaula que un tigre. -Luna,¿ que sucede?-, pregunta Ginny, ella baja un poco el volumen de su llanto y le tiende la mano, quiere mostrarle un sobre, Ginny lo toma, en el hay una foto, ¡lumos!, susurra ella, el cuadro que ve en aquella foto la sorprende, luna, de once años, apoyada en un árbol, no supo identificar de que tipo, junto al lago en compañía de…. no, no podía ser, aquello no tenia sentido… pero si, Draco Malfoy acompañaba a luna en aquella foto, tumbado junto a ella, sonriendo, riendo con ella, era mas humano en aquella fotografía que en cualquiera de las ocasiones en que ella lo había visto en persona, Luna y el se veían felices, despreocupados, sonriendo a la cámara, y saludando, como todas las fotografías mágicas esta tenia movimiento, lo cual acentuaba la sensación de alegría….Ginny tardo algunos segundos en comprender, que la pena de Luna era una pena del corazón, y cuando hubo dilucidado la causa del llanto la abrazo, y le dio unas palmadas en la espalda, luego hizo una pregunta: -Luna, Draco y tu eran…, Luna completó la frase;…¿novios? no, pero era mi mejor amigo, cuando llegue el fue el único que no me llamaba “Lunática”, el fue el único que fue amistoso conmigo, el único que me acepto, éramos los mejores amigos, hasta mediados de el año pasado, nos distanciamos, no entiendo bien por que, pero ya no era como antes, el comenzó a ser frío y… no volvió a ser igual. Y hoy encontré esta foto en mi armario y pensé en mostrársela, así que la guarde en un sobre y baje al gran comedor, y cuando lo vi y lo salude, el me miro….-la voz de luna empezaba a quebrarse en ese momento- con, desprecio, y m-me dijo q-q-que me alejara de el, que el no se juntaba con los bichos raros…y se b-b-burlo de mi… y los demás se rieron y….no pude soportarlo… y ahora estoy aquí. Ginny se sintió furiosa con Malfoy, maldito hipócrita hijo de puta, el las pagaría, con sus amigos nadie se metía, pero en ese momento había algo más importante: ayudar a Luna. -Mira, Luna, si el te dijo eso es porque es una persona tan repugnante y cobarde que no merece ni el mas mínimo de tus pensamientos, y mucho menos que llores por el, así que ve a lavarte la cara y vamos a clase, quítatelo de la cabeza, el no merece nada de ti, guarda los buenos recuerdos y olvida el resto, de nada te sirve llorar-, termino Ginny, Luna subió la viste y le preguntó débilmente: tu, ¿de verdad piensas eso? -claro, créeme vas a estar bien, Neville, Harry, Hermione, Ron y yo somos tus amigos ahora, y no podrías tener mejores, créeme, te mereces algo mejor que Malfoy, confía en mi.
18 de noviembre de 1995
Rara
Los pensamientos son como soplos de perfume, aparecen, podemos, por un instante sentir su delicioso aroma…y luego se desvanecen, es fácil volver a evocarlos, pero perderán su esencia original hasta casi ser cosas completamente distintas. Por eso encapsulo los míos aquí, en este cuaderno no pueden escapar y se conservan incorruptos hasta que volvemos a evocaros, al leerlos todo vuelve a pasar, sin cambios, me materializo al pasado y todo es nítido. Mi nombre es Luna Lovegood y desde que tengo memoria comenzó mi obsesión por cuidarla, atesorarla encerrarla…y así comienza mi historia. Hace un año presencie la muerte de un hombre, y pensé: yo podría estar en su lugar, y al empezar a pensar eso decidí que mi búsqueda de la memoria era un intento de no ser olvidada, de preservar mi historia y mi forma de ser, lo que me hace ser yo. El frío día que nací empecé a ser diferente, me han dicho que mi mirada era vacía pero a la vez atravesadora y que no llore, así que tal vez esos no eran sino indicios de que nací para ser “Lunática” Lovegood, eso sumado a que aprendí a hablar a los cuatro meses de nacida me daba notoriedad. Cuando aprendí a leer desarrolle un gusto por lo inusual, lo que rompe con lo cotidiano y con lo incomprendido, me volqué para adentro, sumida en mi mundo de cristal. Ni cuando, al entrar a Hogwarts, y empecé a ser tomada por loca, ni en ninguno de esos momentos en los que caigo, y grito, lloro por no sentirme normal, he dejado de ser yo misma, y por eso es mi deseo de que esa identidad de que me define como quien soy no pase al olvido, la única prueba difícil para las voluntades mas fuertes. Y, tal vez, contener mis planes, ilusiones, voluntades y principios, me ayude a dibujar más claramente el cuadro de mi vida, a poder pintar sin demasiados errores y a aceptar la obra final. No quiero dar la impresión de estar aislada en un iceberg, tengo menos amigos que las chicas de mi edad, pero tan buenos que daría mi vida por ellos, que aun sin terminar de comprender mis divagaciones me aceptan y me aprecian. Soy afortunada. Otros como yo están solos, sin nadie en el mundo, con un corazón que se congela en la desesperación y acaban quitándose la vida. La tinta esta fresca, las páginas en blanco, una vida esta por relatarse un mundo por dibujarse.
Luna Lovegood
12 de diciembre de 1996
¡Hola, mundo!
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