Aterrador. Una amenaza terrible, una expresión de maldad tan poderosa, que viene presentada de una forma tan inocente y poco sospechosa que pasó desapercibida. Luna todavía no estaba totalmente repuesta de la desilusión que le causaba su encuentro con Draco Malfoy, salio a caminar un rato, pero, por una vez en su vida no pudo distraerse, no podía olvidar los momentos que habían pasado juntos, las cartas que el le escribía, y sobre todo, lo cruel que había sido con ella aquella tarde… no pudo seguir recordando mas, por suerte, la interrumpió la voz de Rolf Scamander. -Hola Luna ¿estas ocupada?- dijo Rolf, era poco usual que el empezara la conversación. Luna se sonrojo un poco – pues, no… ¿Como estas?- le pregunto. Rolf no sabia como abordar el tema sin que pareciera una tontería, intento lo mejor que pudo; -pues, no se como decirlo, me han enviado una nota extraña hoy-, a lo que luna contesto: – si, bueno, ¿y que decía? - Rolf pensó que se vería un poco ridículo repitiendo “tienes mas personalidades de las que crees”, así que evadió esa pregunta, – tendrías que verlo tu misma, le dijo- Luna necesitaba otra cosa en que pensar, además, le daba mucha curiosidad el que Rolf estuviera tan hablador ese día, – esta bien, vamos entonces- nevaba un poco , algo poco usual para el mes de abril, en el castillo ya se había activado el hechizo de calefacción, así que se estaba calentito allí adentro. Subieron a la torre de Ravenclaw, la segunda más alta, estaba prácticamente congelada. Entraron, no había nadie, Luna sentía que algo iba mal, normalmente el hechizo de calefacción se activaba también allí pero era diferente ese día, hacia mas frío que afuera, el suelo y los sillones estaban cubiertos con un fino polvo de hielo y la estatua de Rowena Ravenclaw estaba cubierta por una capa de hielo mediana pero alarmante. Rolf sintió el mismo mal presentimiento que Luna, se volteo a verla, sus ojos claros denotaban una preocupación ligera, en segundo plano, mientras fijaba su atención en el espectáculo de los copos de nieve cayendo, como polvo de cristal, sobre la bella cara de piedra de Rowena Ravenclaw… muy propio de ella, pensó Rolf, para sacarla del trance le dijo con una voz algo mas fuerte de lo habitual, pero no ruda - Talvez sea un simple error, ya vendrá alguien a arreglarlo-. Luna se quedo mirándolo con los ojos fijos (hermosos pero algo aterradores cuando miraba de esa manera, pensó Rolf) y le dijo sin inmutarse: – algo horrible ha pasado aquí- y continúo mirando la nieve, que cada vez era más, ya que las ventanas estaban abiertas. En la sala común comenzaba a pasar algo, ellos no estaban conscientes de ello, pero les provoco escalofríos. – subamos- le dijo Rolf a Luna, el subió dando pasos ruidosos, estaba muy nervioso, ella subió lentamente, volteando a mirar a los lugares mas extraños. Entraron en el cuarto que Rolf compartía con Michael Corner, Aristóteles Clearwater y Tonny Davies. Allí también nevaba y no había rastro de ninguno de los otros chicos… ¿o talvez si lo había? conforme la nieve iba cayendo se formaban contornos en las camas y en el piso, al principio pensaron que era solamente nieve amontonada, pero conforme la nieve caía, se veía todo mas claro, parecía que estaba cayendo sobre dos personas… aquello no estaba bien, Rolf volteo hacia las escaleras, la puerta seguía abierta, desde allí podía ver que en la sala común también comenzaban a formarse figuras mientras la nieve caía, poco a poco comenzó a reconocer la cara de Cho Chang, tirada en el piso con una escoba, y los cuerpos de algunos niños de primer año o segundo, no sabia concretamente de quienes, en su cuarto, comenzaba a reconocer a Aristóteles, recostado en la cama con un libro en la mano, y a Tonny, tumbado en el suelo, por un momento, no se movió, preguntándole qué pasaba allí, si sus compañeros estarían muertos o de alguna manera, solo dormidos, rápidamente volteo a ver a luna, ella tenia una expresión mas asombrada de lo normal, nada comparada con las expresiones de horror que cada vez veía mas claramente en los rostros de los otros chicos, pero ella tampoco se movía y se veía cada vez mas pálida…no, pensó Rolf, no puede ser… – ¡Luna!-, le dijo en voz baja pero ella no contesto… -¡¡LUNA!!- gritó, pero ella no hacia caso, le toco la muñeca. Estaba helada. Tenia que pedir ayuda, pensó, pero no quería dejarla sola, pero se dijo a si mismo, si no me muevo rápido, terminare como ellos, no había tiempo que perder, bajó la escalera como un bólido, abrio la puerta con violencia y bajo la torre en un tiempo record, tenia que encontrar a alguien, quien fuera, y esa persona fue Minerva McGonagall - ¡HEY! ¡Profesora, necesito ayuda! ¡Algo raro paso en la torre de Ravenclaw! Todos estén…congelados…y Luna esta…- ya no continuo por que se daba cuenta de que estaba siendo poco coherente, la profesora McGonagall tenia una expresión de terror en su cara que también contribuyó a que se callara.